martes, noviembre 14, 2006

Unidad... ¿Espiritual?


La unidad de la iglesia… es más fácil decirlo que entenderlo y es más fácil “entenderlo” que hacerlo. Pues aunque “entendemos” lo que significa la unidad de la iglesia, pocos estamos dispuestos a sacrificar nuestro “yo” para transformarlo en “nosotros”. El joven rico entendió que era lo que tenía que hacer para tener vida eterna: sacrificar su “yo” y darlo a los pobres, para formar parte de “ellos”.

Jesucristo oró que nosotros fuéramos uno, así como él y el padre son uno, ¿Debemos hacer algo para lograr esa unidad? ¡Cuántas veces nos escudamos en una “unidad espiritual” para declarar una unidad inexistente en la realidad! “Posiblemente no nos vemos muy unidos… pero el espíritu nos une” –declaramos-.

Cuando hablamos de unidad de la iglesia a algunos les da por ponerse místicos y espiritifláuticos, para decir a toda voz: ¡No tenemos que buscar la unidad de la iglesia, Dios es el que da la unidad a través del espíritu! …Y, ¡Es cierto! La unidad de la iglesia es dada por Dios al constituirnos como el cuerpo de Cristo, sin embargo nosotros debemos procurar guardar dicha unidad.

Imagina por un momento que te voy a regalar un auto y entonces te digo, vamos a la cochera para que lo veas, pero al llegar a la cochera solo esta un volante, la palanca de las velocidades, dos llantas, el carburador y un cuarto trasero… y te digo, ahí esta tu auto solo que lo demás esta “en espíritu”. ¡Eso es exactamente lo que hacemos en cuanto a la unidad de la iglesia!

Dios desea que el cuerpo de Cristo sea manifestado, para que pueda ser percibido por el mundo, ¡Y eso se logra cuando estamos unidos! Jesús dijo: “En esto conocerán todos que son mis discípulos, si tuvieres amor los unos por los otros”; Pablo instruye a los Efesios: “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”.

Si Pablo dice a los Efesios que debemos “ser solícitos en guardar la unidad del espíritu” quiere decir que la unidad de la iglesia debe ser procurada a través de acciones prácticas y concretas, (soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor) el nuevo testamento esta lleno de acciones que debemos realizar unos a otros, sin ocuparnos por lo que harán los otros.

Dios nos ha llamado a ser uno, Jesucristo nos ha llamado a ser su cuerpo, El espíritu nos da la unidad… y así como ellos son uno nosotros debemos procurar ser uno.

“…os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos...”
Pablo a los Efesios

7 comentarios:

Alexander Rodríguez dijo...

"...sin embargo nosotros debemos procurar guardar dicha unidad."

Yo pienso que primero debemos reconocer la unidad que tenemos en Cristo.

Pablo pudo decir eso a los Efesios porque ellos no tenían una concepción de 12,550 "iglesias" diferentes. En su percepción, sólo había una. Por eso Pablo les exhorta a guardarlo.

Nosotros, en cambio, tenemos que creerlo, reconocerlo, y hasta percibirlo, y luego es que encontramos formas de guardarlo.

Diferentes tiempos, diferentes audiencias, pero al fin la meta es la misma.

Hablamos, bendecido!!!

A&R

El Perro dijo...

¡Exacto Alex! por eso comienzo diciendo que "es más fácil decirlo que entenderlo" y definitivamente es más fácil entenderlo que vivirlo, percibirlo, reconocerlo...

caro dijo...

Qué intersante tu post, mi hermano canino. Estoy de acuerdo en lo que dices. Reitero un poco; creo que por la unidad vemos Gloria: la unidad del Hijo con el Padre, la unidad de la Iglesia con Jesús, la del esposo con la esposa, la del hermano con el hermano. La gloria es visible. Deslumbra, refleja de lo alto.

Difiero de la unidad de la Iglesia que se traduce en uniformidad. Creo en la unidad existe muy a pesar de las diferencias, y es ausente muchas veces aún con la homogeneidad de algunas comunidades.

También creo que aunque hay una realidad espiritual que nos une, necesitamos trabajar y cultivarla constntemente.
Saludos

Lenin Almonte dijo...

Bendiciones hermano.
Me encanta tu blog, esta muy cool t forma de expresar ideas.

La unidad eclesiatica es uno de esos temas que mas hemos escuchado en nuestra vida, pero de los que menos tenemos testimonio que mostrar.
Muchas veces estamos mas preocupados en edificar nuestros "reinitos personales", que en poner un granito de arena en la edificicàcion de la familia de Dios y su reino.
Hay un verso que me apasiona cada vez que lo leo.
Efesios 2:19. Somos miembros de la familia de Dios, y conciudadanos de los creyentes de todas partes. Pero muchas veces, nos comportamos mas como advenedizos, que como hermanos de sangre(por la Sangre del Cordero)

Buen tema...

Lenin
(leninalmonte.com)

Gaby dijo...

"Soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor"
Está muy buena esa palabra que nos recuerdas.
Más que nada por ese "So-portándonos" = Sobre - llevándonos = habla de estructura de soporte, de sustento, de sostén. No de aguante.
Caricitas en las orejitas, Perro.

Gaby dijo...

Creo en esa unidad con diversidades. Así habla Pablo de la unidad de la iglesia en Corinto. Con diversidades, no con uniformidades.

El Perro dijo...

Caro y Gaby: Con respecto a la Unidad en la diversidad, es algo que merece un post aparte... que ya estoy preparando.

Lenin: Gracias por tus comentarios, efectivamente el problema para la unidad es esa "preocupación por que se reconozca nuestro reinito"

Gaby: Lo de soportándoos unos a otros no podía ser de otra forma... me recordaste a un "pastor" que predicaba: "si no tiene amor para su hermano... por lo menos sopórtelo" (ese sí en el sentido de aguantarlo)... de que los hay, los hay.