
...serás salvo, tu y tu casa* (algunos agregamos generalmente “toda tu casa”) . A lo largo de nuestra vida cristiana hemos escuchado esta frase varios cientos de veces, la mayoría de ellas cuando hablamos de un familiar que aún no conoce al Señor Jesús.
¿Cuántas veces has escuchado esta promesa? ¿Cuántas veces has repetido a otros esta promesa? Si solamente cuentas las veces que la oyes o dices en la reunión de la iglesia, quizá una o dos veces por semana (en la reunión de oración y en las acciones de gracias).
En cuanto a salvación no existen palabras más mal usadas fuera de contexto que estas. Y a veces más mal entendidas. La mayoría las ven como un rezo con el cual invocan la “acción sobrenatural de Dios” sobre las personas que nos rodean para que, sin ninguna participación de nuestra parte, ellos se acerquen a Jesucristo.
¿Cuántas veces has escuchado esta promesa? ¿Cuántas veces has repetido a otros esta promesa? Si solamente cuentas las veces que la oyes o dices en la reunión de la iglesia, quizá una o dos veces por semana (en la reunión de oración y en las acciones de gracias).
En cuanto a salvación no existen palabras más mal usadas fuera de contexto que estas. Y a veces más mal entendidas. La mayoría las ven como un rezo con el cual invocan la “acción sobrenatural de Dios” sobre las personas que nos rodean para que, sin ninguna participación de nuestra parte, ellos se acerquen a Jesucristo.
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y tu casa. Una poderosa y hermosa promesa, pero, ¿Qué significa?
El lugar más fácil para ser cristiano (o parecer cristiano) es el templo o cualquier reunión cristianoidea, sin embargo el lugar más difícil para mostrar que hay un cambio en nuestra vida (aunque no debería serlo) es; nuestra casa... en su casa hasta el pastor y los diáconos se portan mal de vez en cuando (muy de vez en cuando... ajá). Muchos de nuestros familiares no han creído en la palabra de fe que predicamos precisamente por nuestro testimonio en casa (no el de nuestra boca sino el de nuestras acciones).
Cuantas veces insistimos a nuestros seres queridos que asistan a nuestras reuniones... pero no estamos dispuestos a recibirles en nuestras propias casas. El lugar más natural para convivir y transmitir vida es nuestra casa, el medio en el que nos desenvolvemos y, lo que vivimos en nuestra casa es lo que transmitimos. ¿Quieres ganar a alguien para Cristo? No lo invites a un culto de evangelismo (es más, no se quién los inventó, ni con que propósito) invítales a ver un partido de fútbol o una película; a jugar billar o pasear en bicicleta... simplemente invítales a pasar tiempo contigo, en tu casa (y pórtate como cristiano cuando lo haces... como cristiano no como persignado).
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y tu casa... sin embargo deja que Dios trate primero en ti, para alcanzar a otros de tu casa, en tu propia casa.
Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y tu casa... sin embargo deja que Dios trate primero en ti, para alcanzar a otros de tu casa, en tu propia casa.
"Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tu y tu casa".
Pablo (acompañado por Silas) al carcelero en Filipos.
*Entendamos por casa, la gente con la que convivimos diariamente y/o el lugar donde nos desenvolvemos.