
La Guarida del Perro
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La imágen del post anterior trajo a mi mente recuerdos...








Y hoy… ¡Guau! De nuevo el buen Alex (ahora a través de un audio publicado en Metanoia) toca un punto que precisamente estaba estudiando en la misma carta de Efesios: “…Y mientras tu tengas el Espíritu Santo habitando en ti, tu sabes que el resto tu lo tienes también…”
Dios nos ha hecho sus hijos y herederos a través de Jesucristo, y nos ha dado una promesa real y fiel en Cristo a través de su Espíritu Santo; la Biblia dice que él es nuestras arras hasta que Él tome posesión completa de lo que ha adquirido.
Generalmente al leer esto en la carta a los Efesios, entendemos que “el Espíritu Santo es una promesa de que nosotros vamos a redimir la posesión adquirida (cielo)” pero, ¿Qué dice en realidad el pasaje? El pasaje dice que Jesucristo a través de el Espíritu Santo que ya habita en nosotros, ha hecho una promesa de regresar y redimir (recuperar) la posesión (su iglesia) que ha adquirido a precio de Sangre.
Jesucristo nos ha hecho partícipes de la gloria de Dios. Pablo muestra a la iglesia de Éfeso que tenemos una herencia; no que “vamos a tener una herencia” sino que “tuvimos una herencia”.
Cuando una novia mira su anillo de compromiso, recuerda que su prometido le hizo una petición, un compromiso de matrimonio, es posible que el novio este lejos, pero ella puede mirar el anillo y saber que el regresará.
Cuando un hijo de Dios pasa por dificultades en este mundo solo tiene que orar, y recordar que tiene una comunión íntima con Dios a través de su Santo Espíritu; Entonces el Espíritu Santo le revela en la palabra que Dios siempre cumple sus promesas: Que dio un hijo a Abraham, que bendijo a José, que sacó su pueblo de Egipto, que entregó la tierra prometida a su pueblo... que envió a su hijo, que un día volverá.
Cuantas veces vivimos en una desesperanza total, hablando de nuestras necesidades y sufrimientos. Sin recordar que somos herederos de las promesas de Dios que han sido cumplidas en Jesucristo.
Alguna vez escuché en una predicación decir: “…es posible que estés pasando por problemas pero llegará el momento de cobrar nuestra herencia… Es posible que aún no te sientas como un príncipe, pero definitivamente eres hijo de un rey… solo que esa herencia es un como un cheque pagadero a 10 años...”
Sin embargo, Cristo no nos ha dado un “cheque pagadero a 10 años”, Jesucristo no nos ha dado un ticket que podremos cobrar en el cielo, el Señor Jesucristo nos ha dado herencia desde el momento en que creyendo en él somos “llamados hijos de Dios”.
La herencia que hemos recibido no se parece a un cheque “pagadero” es más bien como un billete emitido por el banco nacional que tiene valor no por lo que será… sino por el respaldo en las arcas del tesoro nacional.
Nuestra herencia no tiene valor por lo que va a pasar sino por lo que Jesucristo ya hizo al morir en una cruz y resucitar.
"...En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria..."

Avenida 7 solía ser el blog de mi hermano y amigo Wilmer Nuñez… Ahora, con la Colaboración (y conducción) de Samuel Goff e Iveth Nuñez se ha transformado en:
Avenida 7 Podcast: Fe y Rock en un solo Podcast.
(y ya van por su segunda edición)
Chavos que aman la música pero aman más a Dios y por ello dedican sus dones, talentos y tiempo a producir un programa que desea "salir de los esquemas y la religiosidad pero sin caer en la flojera y descuido espiritual".
Puedes encontrar el link en la parte lateral junto con otros Podcast que tienes que escuchar!
¡Disfruta tu paseo por la Avenida 7!

Hace un par de días publiqué “¿Por qué y para qué existe la iglesia?” y hoy, por la gracia del Señor el buen Alex Rodríguez me invita a pensar* en el planteamiento de mi pregunta diciendo: “¿Qué tal si la pregunta misma está errada? ¿Qué tal si en vez de enfocarnos en función y propósito (como si la iglesia fuese un artefacto), nos enfocáramos mejor en hallar nuestra identidad, y nada más?”Inmediatamente recordé haber publicado algo al respecto: Ser y hacer…: “Sin embargo la sal no hace, la sal es... como cristianos debemos pensar más en el ser y el hacer será el resultado…”
Rebuscando un poco más entre las cosas que he escrito encontré esto en un estudio que tuvieron a bien publicarme hace algunos años: “La definición de una identidad, es una base fundamental, es, la acción previa inherente a la búsqueda de propósito; no se pueden establecer metas, objetivos o tareas para un organismo del cual no se conoce su esencia...”
Como bien dice Alexander: “El propósito… ¿no nace naturalmente de su identidad…?”
Quizá por ello Dios en su infinita sabiduría inspiró a los escritores de la Biblia a utilizar figuras para la iglesia con las cuales pudiéramos sentirnos identificados: El Cuerpo, El Templo, La esposa…
Es curioso que Alex use como ejemplo a mi esposa: “¿Acaso no sería un atrevimiento y un troglodismo si un día te pregunto "oye, Perro, ¿pa qué sirve tu esposa?"? ¿No sería más correcto que te dijese que la quisiera conocer, para saber quién es ella?”… ¡Porque precisamente una de las figuras que más me gustan para la iglesia es esta misma!
Cuando decidí casarme con mi esposa, fue porque vi que ella tenía todo lo que yo deseaba. No compré muchas cosas para nuestra boda, pero entre las cosas que compré hubo un anillo de compromiso que le recordaba a ella el día en que la desposaría; también compré un vestido, blanco y radiante con el que se presentó ante Dios y ante mí el día de nuestra boda.
Jesús, nos ama tanto, que nos ha sellado con su Santo Espíritu recordándonos el día en que nos llevará a su lado, y nos ha vestido de santidad y gloria comprada con su sangre en la cruz.
Pablo a los Efesios.